Es la manera más fácil que tengo para conciliar el sueño.
Meterme en la cama y cerrar los ojos, aspirar el olor a limpio y a suavizante barato de marca blanca del supermercado de la esquina. Pensar que estoy en otro lugar, un hotel en el centro de la ciudad. Exacto, eso es perfecto.
En realidad, estoy en un hotel porque me he tenido que ir de viaje por trabajo, a una feria importante a la que no podía faltar. Eso lo explica todo, explica que el lado opuesto de la cama esté vacío. Que tú no estés y que todo me resulte tan ajeno. Definitivamente esta no es mi cama, no es mi habitación, ni mi casa. Tampoco es mi ciudad. Es normal que tú tampoco estés.
Mucho más sencillo que aceptar que no vas a estar en mi ciudad, ni en mi casa, ni en mi habitación; y mucho menos en mi cama.
Mientras me hago a la idea y por ahora, me basta con fingir que la situación no es real. Mi yo melancólico siempre me juega malas pasadas en los momentos de flaqueza. ¿Y a quién no? Recordemos si quieres.
Recordemos juntos todas y cada una de las caricias. Cómo erizaba el vello de tu piel con la pretensión de un susurro, sólo con la anticipación. El color de mis labios, con los que cubría todo tu cuerpo, aquellos de los que te era imposible desprenderte. Los mismos que luego te mordieron.
Hablemos de miradas, de cómo te quedabas enganchado a mis pestañas durante horas y de cómo podía leer tus más profundos pensamientos. De cómo nos entendíamos sin palabras. Cuando un silencio ejercía más fuerza que cualquier conversación.
Podemos hablar de conversaciones si lo prefieres. Aquellas en las que construíamos castillos en el aire, cuando un futuro juntos era un juego de niños al que era tán fácil llegar, tan natural y obvio...
Cuando aún queríamos pintar las paredes de la habitación de blanco, para que no hubiera una sola mancha que pudiera hacernos dudar. De cómo queríamos volver a pintarlas con frases que nadie más pudiera entender, con nuestros cuerpos desnudos haciendo el amor en la pared. Y de cómo temblaban todas esas edificaciones, perfectas hasta en el más ínfimo detalle, con cada palabra hiriente que nos tirábamos a la cara, con cada frase que evitábamos decirnos por miedo a su reacción.
Sexo. Si; sexo. En todo su esplendor y con todas sus letras. No el sexo vulgar al que está acostumbrada la sociedad. No, ese se lo dejamos a los encuentros esporádicos. El nuestro era puro climax, un ritual que inventábamos una y otra y otra vez. Cuando el amor era más que amor, y la definición de pasión quedaba ridícula a nuestro lado. Bajo mi cuerpo sólo se hayaba tu el tuyo, yo de ti conocía hasta el último lunar, y tú necesitabas recorrer con tus labios cada poro de mi piel. Sincronizado y alarmantemente placentero desde el primer minuto, desde que aprendimos a leernos con las manos con la luz apagada. Y encendida.
Y entre tus brazos yo me hacía pequeña, y no había batalla que librar. Y estando yo en tus brazos tú te hacías grande. Por ser el único que ahuyentaba mis demonios, el único rincón del mundo en el que podía respirar. Sin agobios, sin prisas, sin nada más que hacer que desnudar mi alma y dejar que le dieras algo de calor.
Y podría seguir durante horas, pero es una rabieta más que suficiente por hoy. Al menos sabemos que siempre tendremos algo de lo que hablar.
jueves, 10 de abril de 2014
lunes, 16 de diciembre de 2013
¿Sigues?
Hay momentos en la vida en los que una pequeña vocecita se
mete en la cabeza y te dice algo claro, simple y llano. “Sigue”.
Así, sin más historias. “Sigue”. Como si eso fuera sencillo,
como si no hubiera nada con lo que lidiar para hacerlo. Preocupantemente, nunca
te dice qué es lo que tienes que seguir. Sólo que lo hagas, y ya te apañarás
con lo que quiera que estés siguiendo.
Supongo que en realidad, lo único que hace es intentar darle
un empujón a ese sentimiento que te está carcomiendo por dentro y que no
quieres ni ver, ni afrontar ni asumir. Quizá porque implica que tengas que ver,
afrontar y asumir demasiadas decisiones y cambios. La verdad, para qué mentir,
se está demasiado bien y seguro bajo las sábanas y edredones, aunque a veces
nos venga la queja de “estoy desperdiciando el
día durmiendo”.
Así que esa vocecilla nos dice que es hora de vivir la vida, y salir de la cama. A que nos piquen las abejas y nos llueva cuando llevamos chanclas. O a lo mejor dice que sigamos rindiéndole honor al día de la marmota, el caso es que implica demasiadas cosas.
Al final una palabra tan básica como “Sigue”, se convierte en un interminable “complicado” del que no se sabe cómo salir. Un bucle que se repite una y otra vez, el mismo patrón. Hasta que tomamos una de las dos vías posibles. Seguimos en la cama, porque se está bien, y ya conocemos todo lo que hay por ver, y nos conformamos con mirar por la ventana y salir al balcón.
Así que esa vocecilla nos dice que es hora de vivir la vida, y salir de la cama. A que nos piquen las abejas y nos llueva cuando llevamos chanclas. O a lo mejor dice que sigamos rindiéndole honor al día de la marmota, el caso es que implica demasiadas cosas.
Al final una palabra tan básica como “Sigue”, se convierte en un interminable “complicado” del que no se sabe cómo salir. Un bucle que se repite una y otra vez, el mismo patrón. Hasta que tomamos una de las dos vías posibles. Seguimos en la cama, porque se está bien, y ya conocemos todo lo que hay por ver, y nos conformamos con mirar por la ventana y salir al balcón.
-Y lo
bien y a gusto que se está en casa no se está en ningún sitio.-
La otra es que nos lanzamos al vacío, con toda la expectación del momento, como si fuéramos el punto de mira de medio planeta, nuestro gran salto mortal. Y a medio camino nos tocan a la puerta todas nuestras inseguridades y miedos, todos los “y si no hicieras esto…” “y si no siguieras, y si no abandonaras...”. Ahí, exactamente ahí, es cuando entra en juego el pánico. Y la ansiedad, y la falta de respiración. Que no es por lo alto del salto, es por el golpe que te esperas.
La otra es que nos lanzamos al vacío, con toda la expectación del momento, como si fuéramos el punto de mira de medio planeta, nuestro gran salto mortal. Y a medio camino nos tocan a la puerta todas nuestras inseguridades y miedos, todos los “y si no hicieras esto…” “y si no siguieras, y si no abandonaras...”. Ahí, exactamente ahí, es cuando entra en juego el pánico. Y la ansiedad, y la falta de respiración. Que no es por lo alto del salto, es por el golpe que te esperas.
A veces da tiempo a volver atrás. Otras, no. Y a verlas
venir. Si hay agua, perfecto.
¿Y si no?
¿Y si no?
martes, 12 de marzo de 2013
Aceptar, afrontar y asumir.
En mi vida, como en todas, hay cosas que no son sencillas. Cosas que sutilmente van desapareciendo, hasta que un buen día despiertas y te golpea en la cara el vacío que han dejado.
Situaciones, personas y lugares que giran y se retuercen encajando y desgarrando a su paso. Subidas y bajadas que te enseñan y te muestran hasta dónde puedes llegar, y en algunas cosas podrás perderte con los ojos cerrados y caminar eternamente, y con otras no habrá tanta suerte. Dicen que de todo se aprende.
Así que supongo que he aprendido, mucho o poco, no lo sé. Tampoco filosofearé sobre el qué y el qué no. Pero si algo puedo decir a ciencia cierta, es que nada quema más en la garganta que las frases que nunca se dijeron. Quizá porque no te hayas atrevido, quizá porque cuando las has querido decir ha sido tarde, quizá porque ya no has encontrado a quién tenías que decírselas, quizá porque no las hayan querido escuchar, o puede que ni siquiera te hayan querido dar la oportunidad de ello. Por mucho que prometiera que lo gritaría, y que me quedaría a ver las consecuencias, supongo que éstas se han adelantado. En esto consisten los ritmos de la vida, en acompasarse y encontrarse. La desintonía es algo común, y devastador.
Pero así es, y así va todo. Y sólo te (y me) quedará la fuerza que se tenga para aceptarlo, afrontarlo y asumirlo.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Abuelas
Reconozcámoslo, estas mujeres juegan en otra liga.
Son la voz de la sabiduría y tienen un arma letal. SABEN que son abuelas. Se pueden tomar cuantas licencias necesiten porque saben que la frase "Ay, yo soy sólo una pobre abuelita" llegará a lo más hondo de nuestra alma y eso les dará el poder sobre nosotros para hacer lo que deseen.
Sin ir más lejos, estaba yo hace una semana o así en el Eroski (porque ya no es syp, ni syp consum, ni eroski center syp, ahora solo es Eroski, y punto pelota) haciendo cola para pagar como buena ciudadana lo que quería llevarme (no podemos decir lo mismo de toda la gente de mi barrio.. xD) cuando de repente, noté una presencia extraña tras de mí. Sin pensarlo me di la vuelta, y allí estaba, típica abuela adorable con medias y falda por debajo de las rodillas, ricitos blancos de peluquería, con una rebequita puesta sobre los hombros sin llegar a meter los brazos y con una bolsita de tomates, mantequilla y un par de cosas más que le cabían en las manos.
Nos miramos, fue un momento clave, donde hubo una conversación no verbal de "sí, sé lo que eres y lo que quieres, pero no tengo intención de ceder!!"
Estratégicamente y sin pensármelo dos veces, empecé a colocar mi compra en la cinta: tomates, atún, espirales, ous y salsa rosa (en efecto, tenía pensado hacer ensalada de pasta).
Pensé que la victoria era mía, pero noté como sus zapatos "planos pero con algo de tacón porque si voy tan plana me duelen" se movían poco a poco, acercándose más y más a mí. Hasta que pasó, se posicionó detrás de mí e intentó adelantarme para poner sus cosas delante de las mías (¬¬). La miré, me miró, nos miramos. La cajera nos miró, nerviosa, miramos la cinta negra donde se colocan las cosas. Le aguanté la mirada (los 3 segundos más largos de la historia). Viendo mi silencio y mis pocas ganas de ceder, la señora esbozó su mejor sonrisa postiza y me dijo con toda la bondad que podían expresar esos mofletitos y cara de abuela de toda la vida "Ay, perdona, que me dejas pasar?". -Sí señora, cómo no, pase.
Definitivamente, perdí la partida.
Rossy, sé que esperabas que contara cómo mi abuela me intentó dar Panadas con pan moreno para cenar. Pero es que esta señora me hizo tal epic win que tenía que contarlo xD
Por cierto, a todos aquellos fans del chico del metro. Ya lo conozco! como Mallorca es así de grande, resulta que tenemos amigos en común. Resulta que es italiano, no francés. Se llama Paolo o Polo o Paulo o algo de esto (a saber, no presté mucha atención) y sí, trabaja en LateRooms xD así que nada, caso cerrado. Se ha convertido en Baguette de interés = o menor a 0.
En fin, ya iré actualizando con nuevos personajes!!!
jueves, 8 de marzo de 2012
La mujer de los helados.
Llevo toda la semana que cada día llego a casa con un nuevo tema de mi super vida poco interesante pero que, ya que es mía, pues la cuento. Tuve la revisión médica laboral con un "doctor" mega frikachu. El cumpleaños de Nadal (el nene al que doy repaso, que es un solet.Su hermana peque hizo un pastel y me dio un trozo... monísima *_*), mi encuentro con Adam en el metro (que hacia años que no lo veía) la rápida visita de Pey (que más te vale volver en semana santa, mister...), las aventuras mentales que nos montamos Pau y yo mientras él toma café y yo Sprite (ahora me ha dado por tomar Sprite y no cocacola, a saber...) El pijo de pantalón pitillo y naúticas (digno de ver) Pero no sé.
Parece que últimamente tendré la regla mental y estoy como pasota de todo, no parece haber nada que me motive. Así que la pereza extrema me supera a la hora de escribir.
Supongo que por eso, hoy me ha dado por escribir de la que yo llamo "La mujer de los helados". Aquel que estudie en el R.Llull, Joan Alcover, la escuela de Diseño o se mueva por la plaza tubo seguramente la conocerá. Es una mujer menuda, sin techo, delgadita y arrugada, casi siempre con gorra y la mar de sociable.
Yo la conocí un día yendo en bus. Me pareció digna de admirar. Es una mujer sin complejos, que no viene a pedirte nada, ni te causará problema, ni la verás bebida. Simple y llanamente, te cuenta su día o lo que ve por Palma. No tiene problema en decirte cómo es su vida, ni cómo llegó a ser como es. Tampoco parece que le moleste. Es una amiga del mundo y si la veis, os recomiendo que os paréis a conocerla. Vale la pena.
Casi me había olvidado de ella, pero hoy, acompañando a Pau post aventura mental, me la he encontrado esperando al bus (ojo, esta vez yo no iba a pillar el bus eh? pasaba por ahí) y cómo no, se ha puesto a hablarnos! Nos ha dicho, muy seria, que la manifestación de hoy era una caca, y que no se iba a conseguir nada. Pero que el domingo había una buena, "de esas de hacer ruido, no como esta". Por curiosidad le he preguntado sobre qué manifestaban, a lo que ella me ha contestado "tenéis que venir, hay que hacer ruido con ollas". Me ha parecido el mejor de los motivos.
Y el por qué la llamo la mujer de los helados? Pues bien, porque cuando trabajé como dependienta en la heladería "La Boutique del Gelato" de Can Pastilla (la q está junto al burguer, baratísima y bonísima) esta mujer venía (en bañador, porque venía de la playa) un montón de veces a pedir varios helados. No os penséis que eran todos para ella. La mujer de los helados sólo tomaba uno, el resto era para los niños con los que se juntaba a contar historias sentada en la terraza. Y, por cierto, era ella la que invitaba. Creo que ver eso fue uno de los momentos más claves para que los prejuicios y yo, nos fuéramos un rato a pastar.
Por cierto, algún día os contaré mis experiencias de heladera, que son muchas y muy variadas. También daré un paseo por mi experiencia como promotora de Nespresso en Calbet. Para que veáis el mogollón de locuras que pueden pasarte currando en algo tan sencillo.
Saludos!! y, obviamente, quedaros con la moraleja.
Parece que últimamente tendré la regla mental y estoy como pasota de todo, no parece haber nada que me motive. Así que la pereza extrema me supera a la hora de escribir.
Supongo que por eso, hoy me ha dado por escribir de la que yo llamo "La mujer de los helados". Aquel que estudie en el R.Llull, Joan Alcover, la escuela de Diseño o se mueva por la plaza tubo seguramente la conocerá. Es una mujer menuda, sin techo, delgadita y arrugada, casi siempre con gorra y la mar de sociable.
Yo la conocí un día yendo en bus. Me pareció digna de admirar. Es una mujer sin complejos, que no viene a pedirte nada, ni te causará problema, ni la verás bebida. Simple y llanamente, te cuenta su día o lo que ve por Palma. No tiene problema en decirte cómo es su vida, ni cómo llegó a ser como es. Tampoco parece que le moleste. Es una amiga del mundo y si la veis, os recomiendo que os paréis a conocerla. Vale la pena.
Casi me había olvidado de ella, pero hoy, acompañando a Pau post aventura mental, me la he encontrado esperando al bus (ojo, esta vez yo no iba a pillar el bus eh? pasaba por ahí) y cómo no, se ha puesto a hablarnos! Nos ha dicho, muy seria, que la manifestación de hoy era una caca, y que no se iba a conseguir nada. Pero que el domingo había una buena, "de esas de hacer ruido, no como esta". Por curiosidad le he preguntado sobre qué manifestaban, a lo que ella me ha contestado "tenéis que venir, hay que hacer ruido con ollas". Me ha parecido el mejor de los motivos.
Y el por qué la llamo la mujer de los helados? Pues bien, porque cuando trabajé como dependienta en la heladería "La Boutique del Gelato" de Can Pastilla (la q está junto al burguer, baratísima y bonísima) esta mujer venía (en bañador, porque venía de la playa) un montón de veces a pedir varios helados. No os penséis que eran todos para ella. La mujer de los helados sólo tomaba uno, el resto era para los niños con los que se juntaba a contar historias sentada en la terraza. Y, por cierto, era ella la que invitaba. Creo que ver eso fue uno de los momentos más claves para que los prejuicios y yo, nos fuéramos un rato a pastar.
Por cierto, algún día os contaré mis experiencias de heladera, que son muchas y muy variadas. También daré un paseo por mi experiencia como promotora de Nespresso en Calbet. Para que veáis el mogollón de locuras que pueden pasarte currando en algo tan sencillo.
Saludos!! y, obviamente, quedaros con la moraleja.
jueves, 1 de marzo de 2012
La poca complejidad de mi mundo III
No creáis que os habéis librado de mí tan pronto. Sigo por aquí. Lo único es que últimamente vivo por y para el curro (que me da de comer y me paga el alquiler, así que bendito sea xD) y no tengo mucho que soltar por aquí. Pero hoy... hoy es diferente...! hoy... HOY ES FESTIVO!!!! un buen jueves de paz y tranquilidad en medio de la semana que me ha servido para desestresarme! Feliz día de las Baleares!
Así que esta mañana he aprovechado para recuperar horas de sueño comer con mi abuela a la que, por cierto, no se le ha ocurrido otra cosa que soltarme que "el otro día vi policias por esta calle, y hasta iban con los chalecos estos efervescentes amarillos que tienen". En fin, mi abuela juega en otra liga.
Por la tarde he aprovechado para ir al mercado medieval de Palma, porque me encantan estas cositas *_* soy un ser saltarín y feliz que se pasea de un puesto al otro como si descubriera un mundo. Todo es "monísimo" todo es "awwwwwww (>^-^)>" y todo es un "lo quiero, lo quiero mucho mucho mucho". Hasta que, evidentemente, veo el precio. Como cuando he dicho "oh! qué monos estos pendientitos con un cristalito azul. ¿Cuánto cuestan? - Vendedor: 55€ . . . O______O!!" Ahí ya no es tan mono, bueno sí, pero ya no lo quiero. Bueno sí, pero no puedo. Esa parte es cierta xD
A parte, no hay lugar en el mundo mundial en el que vendan mejores embutidos que en estas ferias. Y son unos vendedores listos y astutos! porque nos ven y nos atraen con esos deliciosos trocitos de prueba, y no hay quien se resista... ains. Eso sí, 3cm de queso = 6€. Al final, ha caido un chocolate casero con leche, avellana y coco. Soy un desastre. Eso y aceitunas. ¿Quién se puede resistir a esas aceitunas en las cazuelas de barro talla XXL? Si tú puedes, no tienes alma. Eso, o no te gustan las aceitunas. Que viene a ser lo mismo que no tener alma (excepto Magda, ella si tiene).
Por cierto, si os gustan los retos, probad a mirar el mercado entero. Creo que voy a necesitar dos días, es imposible! No tiene fin! es como el campo de Oliver y Benji. Y si os gustan las carreras de obstáculos, creo que hoy era el mejor día. La prueba principal es "Consigue avanzar 10 metros en menos de 5 minutos, sin pisar ningún perro ni derribar a ninguna ancianita o niño pequeño". Luego hay otro tipo de pruebas como "Conseguir estar en primera fila en los chiringuitos y salir con vida" o "El adelantamiento de abueletes que van a ver estas cosas modernas que venden hoy en día"
Bueno, resumiendo, que me lo he pasado pipa como una niña pequeña y que estaba lleno a rebosar. Me he inflado a comer free, no tengo cargo de conciencia porque también me he inflado a caminar y me he encaprichado de cosas que aproximadamente si las sumamos todas deben alcanzar un valor que rodea los 1000€.
Volviendo a la realidad, mañana tengo que ir a currar, así que voy a dejar de torrarla tanto y me voy a meter en mi camita. No sin antes comerme un trozo de chocolate :) ~~~
Bona nit y bon dia! Mañana viernes... Welcome Weekend!
Así que esta mañana he aprovechado para recuperar horas de sueño comer con mi abuela a la que, por cierto, no se le ha ocurrido otra cosa que soltarme que "el otro día vi policias por esta calle, y hasta iban con los chalecos estos efervescentes amarillos que tienen". En fin, mi abuela juega en otra liga.
Por la tarde he aprovechado para ir al mercado medieval de Palma, porque me encantan estas cositas *_* soy un ser saltarín y feliz que se pasea de un puesto al otro como si descubriera un mundo. Todo es "monísimo" todo es "awwwwwww (>^-^)>" y todo es un "lo quiero, lo quiero mucho mucho mucho". Hasta que, evidentemente, veo el precio. Como cuando he dicho "oh! qué monos estos pendientitos con un cristalito azul. ¿Cuánto cuestan? - Vendedor: 55€ . . . O______O!!" Ahí ya no es tan mono, bueno sí, pero ya no lo quiero. Bueno sí, pero no puedo. Esa parte es cierta xD
A parte, no hay lugar en el mundo mundial en el que vendan mejores embutidos que en estas ferias. Y son unos vendedores listos y astutos! porque nos ven y nos atraen con esos deliciosos trocitos de prueba, y no hay quien se resista... ains. Eso sí, 3cm de queso = 6€. Al final, ha caido un chocolate casero con leche, avellana y coco. Soy un desastre. Eso y aceitunas. ¿Quién se puede resistir a esas aceitunas en las cazuelas de barro talla XXL? Si tú puedes, no tienes alma. Eso, o no te gustan las aceitunas. Que viene a ser lo mismo que no tener alma (excepto Magda, ella si tiene).
Por cierto, si os gustan los retos, probad a mirar el mercado entero. Creo que voy a necesitar dos días, es imposible! No tiene fin! es como el campo de Oliver y Benji. Y si os gustan las carreras de obstáculos, creo que hoy era el mejor día. La prueba principal es "Consigue avanzar 10 metros en menos de 5 minutos, sin pisar ningún perro ni derribar a ninguna ancianita o niño pequeño". Luego hay otro tipo de pruebas como "Conseguir estar en primera fila en los chiringuitos y salir con vida" o "El adelantamiento de abueletes que van a ver estas cosas modernas que venden hoy en día"
Bueno, resumiendo, que me lo he pasado pipa como una niña pequeña y que estaba lleno a rebosar. Me he inflado a comer free, no tengo cargo de conciencia porque también me he inflado a caminar y me he encaprichado de cosas que aproximadamente si las sumamos todas deben alcanzar un valor que rodea los 1000€.
Volviendo a la realidad, mañana tengo que ir a currar, así que voy a dejar de torrarla tanto y me voy a meter en mi camita. No sin antes comerme un trozo de chocolate :) ~~~
Bona nit y bon dia! Mañana viernes... Welcome Weekend!
miércoles, 22 de febrero de 2012
La poca complejidad de mi mundo II
En fin, voy a dejar un pequeño resumen de cosass mezcla "ley de murphy con mix de esto ya lo sabía pero soy super hábil y la vuelvo a liar"
- Basta que te vayas a depilar las cejas y las lleves mega rojas, como para que tengas que subir en el ascensor con un vecin@. (Esta me ha pasado hoy, ojito)
- La diferencia entre lava del infierno y cubitos polares se comprende en menos de 2 milímetros, en el grifo de la bañera.
- La mejor forma de retirar el papel vegetal del horno cuando acabas de cocinar, no es con los dedos. Menos aún si el horno sigue a 180ª (esta debería aprendérmela de una vez, porque madre mía... no hay vez que no lo haga)
- Cuanto más llena este la calle, más probabilidades de caerte a cámara lenta, de forma absurda y ridícula. Da igual lo plana que vayas y sí, la probabilidad aumenta en función de la cantidad de gente joven o de tu edad que haya alrededor.
- Si tardas 7 minutos en llegar al metro, hay que salir mínimo con 7 minutos de antelación desde casa, si sales cuando faltan 6 minutos para que salga el metro, no llegas. No lo intentes repetir, no llegas.
- Cuanto más desarreglad@ salgas a la calle, porque total "vamos con los de siempre a donde siempre", más arreglado irá el resto porque... "no te lo hemos dicho? hoy nos vamos de marcha!"
- Vísteme despacio que tengo prisa, no funciona. Siempre llego tarde
- El móvil, las llaves y los auriculares son objetos mágicos que aparecen y desaparecen a su antojo.
- El bolso de cualquier mujer, es capaz de tragarse algo y no devolverlo durante años. No te molestes en vaciar el bolso, lo que buscas no estará. No aparecerá hasta que el Dios de los bolsos decida que eres digno de recuperarlo.
- Si cada día de tu vida, has tardado 15 minutos en estar list@ para salir a la calle. No te preocupes, el día que tengas prisa, necesitarás al menos 25 minutos. ¿que dónde se han ido esos 10 minutos? Todos nos hacemos la misma pregunta...
- La frase "Tranquilo, la cámara tiene batería" está condenada al fracaso.
- "No te preocupes, me acordaré!"
- Dejar el coche en cualquier parking, sin ponerle un GPS o dejar miguitas de pan en el camino, implica unos 10 minutos de desespero de "Me han robado el coche" junto con "Soy idiota, tiene varias plantas el f*c*** parking"
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