Todos hemos vivido situaciones que nos han marcado, que se han grabado a fuego en nuestra mente y que no van a olvidarse jamás.
También sabemos que algunas de nuestras historias personales, pese a ser incluso las mejores experiencias vividas, son tan valiosas por ser desconocidas. Porque sólo nosotros sabremos rendirle el honor que se merecen, y que por eso mismo no merecen ser contadas.
Yo, como todos, de esas tengo una cuantas. De las buenas y de las malas. Ayer, decidí darle un homenaje a una de las agridulces y más importantes.
Un reinicio de toda una vida de pensamientos y formas de afrontar la vida. Un mal despertar, gracias al cual estoy mucho mejor conmigo misma.
Tan fácil como respirar y estar vivo.

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