La verdad es que pese a que me quejo mucho de usar el transporte público, en realidad me encanta. Se puede observar toda la flora y fauna que nos rodea (y maaaaadre mía, lo que hay que ver) y para qué mentir; me gusta estar todo el trayecto cotilleando lo que me rodea y ver qué se cuece por el mundo. Vamos, me vuelvo una investigadora profesiona' y me invento la mitad de sus vidas en menos de 5 min. Si ellos supieran... alma de cántaro.
Aún así, lo que más me sorprende, es que no sé por qué rara es la vez que no me acaba hablando alguien en el trayecto. Creo que tengo cara de "sí, soy mallorquina, te daré conversación, "abuelas, contadme vuestra historia", conozco la zona, me defiendo con mi spanglish y si me preguntas no te intentaré robar a cambio de información"
También tengo que decir, que si oigo según qué y no me están preguntando a mí... acabo contestando yo igualmente. Es algo innato e intrínseco totalmente irremediable, lo tengo asumido xD. Me quema por la garganta con ansias de contestar un "No! no se va a porto pi con el número 5!" o "para ir a tal sitio, bájese en la próxima parada, lo tendrá más cerca". En fin, que también me las busco.
Ese es el caso de "El chico del metro". Unos 30 y pico, pintas de guirufo máximo, rubiales y vestido a lo "casual - guay" que lo llamo yo y con una cara de perdido que no se la quitaba nadie. ¿Pues no va el chaval y se le ocurre preguntarle a un señor "tipical mallorquín" que si "Este metro" (como si hubiera otro) paraba en Son Castelló? Con un acento que vamos, hasta que no se lo preguntó por 3ª vez al pobre hombre, yo no lo entendí. Evidentemente, el pobre hombre con sus pantalones vaqueros, camisa interior blanca, camiseta de propaganda "molt comoda", su camisa de cuadros marcando aún más su barriga de "esto me lo he ganado yo jugando a las cartas por la tarde en el bar", sus deportivas "made in mercadillo Sta. Maria, que me van la mar de bien para trabajar en el campo" su palillo en la boca, su gorrilla de "no vull passar fred al cap" no lo entendió ni a la 3ª ni a la quinta.
Así que yo me vi en el deber y encrucijada de sacar al hombrecillo de su apuro y al chico del metro de su duda, y le contesté que sí, que tranquilo, que el metro llegaba a S. Castelló. En fin, que al final el chico se empanó y también le tuve que avisar al llegar a la parada, que soy una buena persona de pies a cabeza. Karma, esta me la debes.
Así que al final resulta que el chico del metro debe trabajar por ahí, y que normalmente va en moto y que le es más cómodo en moto por los atascos... en fin. Una vida más que conzoco. Y sí, ahora cada vez que lo veo en el metro lo saludo con un entusiasta "Hola chico del metro!!!". Su cara es épica, que se aguante, haber mirado el mapa!

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