jueves, 8 de marzo de 2012

La mujer de los helados.

Llevo toda la semana que cada día llego a casa con un nuevo tema de mi super vida poco interesante pero que, ya que es mía, pues la cuento. Tuve la revisión médica laboral con un "doctor" mega frikachu. El cumpleaños de Nadal (el nene al que doy repaso, que es un solet.Su hermana peque hizo un pastel y me dio un trozo... monísima *_*), mi encuentro con Adam en el metro (que hacia años que no lo veía) la rápida visita de Pey (que más te vale volver en semana santa, mister...), las aventuras mentales que nos montamos Pau y yo mientras él toma café y yo Sprite (ahora me ha dado por tomar Sprite y no cocacola, a saber...) El pijo de pantalón pitillo y naúticas (digno de ver) Pero no sé.

Parece que últimamente tendré la regla mental y estoy como pasota de todo, no parece haber nada que me motive. Así que la pereza extrema me supera a la hora de escribir.

Supongo que por eso, hoy me ha dado por escribir de la que yo llamo "La mujer de los helados". Aquel que estudie en el R.Llull, Joan Alcover, la escuela de Diseño o se mueva por la plaza tubo seguramente la conocerá. Es una mujer menuda, sin techo, delgadita y arrugada, casi siempre con gorra y la mar de sociable.

Yo la conocí un día yendo en bus. Me pareció digna de admirar. Es una mujer sin complejos, que no viene a pedirte nada, ni te causará problema, ni la verás bebida. Simple y llanamente, te cuenta su día o lo que ve por Palma. No tiene problema en decirte cómo es su vida, ni cómo llegó a ser como es. Tampoco parece que le moleste. Es una amiga del mundo y si la veis, os recomiendo que os paréis a conocerla. Vale la pena.

Casi me había olvidado de ella, pero hoy, acompañando a Pau post aventura mental, me la he encontrado esperando al bus (ojo, esta vez yo no iba a pillar el bus eh? pasaba por ahí) y cómo no, se ha puesto a hablarnos! Nos ha dicho, muy seria, que la manifestación de hoy era una caca, y que no se iba a conseguir nada. Pero que el domingo había una buena, "de esas de hacer ruido, no como esta". Por curiosidad le he preguntado sobre qué manifestaban, a lo que ella me ha contestado "tenéis que venir, hay que hacer ruido con ollas". Me ha parecido el mejor de los motivos.

Y el por qué la llamo la mujer de los helados? Pues bien, porque cuando trabajé como dependienta en la heladería "La Boutique del Gelato" de Can Pastilla (la q está junto al burguer, baratísima y bonísima) esta mujer venía (en bañador, porque venía de la playa) un montón de veces a pedir varios helados. No os penséis que eran todos para ella. La mujer de los helados sólo tomaba uno, el resto era para los niños con los que se juntaba a contar historias sentada en la terraza. Y, por cierto, era ella la que invitaba.  Creo que ver eso fue uno de los momentos más claves para que los prejuicios y yo, nos fuéramos un rato a pastar.

Por cierto, algún día os contaré mis experiencias de heladera, que son muchas y muy variadas. También daré un paseo por mi experiencia como promotora de Nespresso en Calbet. Para que veáis el mogollón de locuras que pueden pasarte currando en algo tan sencillo.


Saludos!! y, obviamente, quedaros con la moraleja.





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